Recomendaciones para evitar estrés calórico: Una mirada integral del tambo

En las razas lecheras el rango de confort térmico se encuentra entre los 5 y 21 °C

En las razas lecheras el rango de confort térmico se encuentra entre los 5 y 21 °C

A medida que ingresamos en el verano se presentan condiciones climáticas que predisponen al desarrollo de estrés calórico en los animales. En las razas lecheras el rango de confort térmico se encuentra entre los 5 y 21 °C, el cual generalmente es superado en las diferentes cuencas lecheras del país, afectando severamente la eficiencia productiva y reproductiva de los rodeos.
El indicador más utilizado para monitorear si las condiciones ambientales son estresantes, es el denominado Índice de Temperatura y Humedad (ITH), el cual tiene en cuenta no solo la temperatura ambiente sino también la humedad relativa. Se considera que valores del índice superiores a 72, ocasionan estrés térmico y afectan la performance de los animales. Dicho valor se alcanza por ejemplo con una temperatura ambiente de 28 °C y una humedad relativa del 25%. Por lo general el momento más crítico suele producirse alrededor de las 15 horas cuando se maximiza la temperatura ambiente. No obstante, en los meses de verano, muchas veces los animales están sometidos a estrés desde las 8 hasta las 22 horas aproximadamente.
En las vacas en producción se producen importantes cambios fisiológicos – metabólicos para contrarrestar los efectos climáticos adversos que suelen manifestarse como disminución del consumo, menor tiempo de rumia, reducción del tiempo de descanso, etc. lo cual en definitiva repercute en la producción de leche. Esta menor producción no es exclusiva de la época estival, sino que también perdurara al menos dos meses, una vez superado el verano propiamente dicho. Año tras año suele observarse dicho patrón, que consiste en un retraso de dos meses entre la máxima temperatura ambiente y la menor producción de leche, lo que sugiere que además del efecto directo del estrés calórico, hay un efecto de arrastre o “carry over”.
Si bien durante mucho tiempo la investigación estuvo centrada en los efectos del estrés calórico en las vacas en producción, hoy se sabe que el impacto en las vacas secas y/o preparto es crítico. Esto es así porque no solo repercute en la producción de la siguiente lactancia de dicho animal, sino que también afecta el estado inmunitario, la performance reproductiva y el desarrollo de la futura progenie. En un ensayo realizado en la Universidad de Florida (Gainesville, USA) se observó que vacas que recibieron mejores condiciones ambientales (refrescado) durante el período de seca – preparto, produjeron 5 litros más de leche en la siguiente lactancia, con respecto a las vacas que sufrieron estrés calórico durante el mismo período (Tao et al., 2011). Este fenómeno se explica por un incremento en el número de células de la glándula mamaria durante el secado.
Los animales bajo condiciones de estrés calórico durante el periodo de seca – preparto, suelen disminuir su estado inmunitario, lo cual claramente no es deseable ya que ocurre durante un periodo crítico de la vida del animal y se asocia con un incremento de problemas sanitarios, tales como retención de placenta, metritis, etc. Con respecto al aspecto reproductivo, una recopilación realizada en tambos comerciales del norte del estado de Florida durante 3 años y que involucró 2.613 vacas, demuestran que el secado durante los meses cálidos del año se asocia con menor performance reproductiva. Entre los efectos observados pueden mencionarse mayor numero de servicios, más días al 1° servicio y en consecuencia mayor número de días hasta lograr la preñez (Thompson & Dahl, 2012)
En cuanto al desarrollo de la futura progenie proveniente de vacas que han sufrido estrés calórico durante el período de seca – preparto, pueden mencionarse diferentes efectos deletéreos no solo en los terneros, sino que incluso llegan a manifestarse en la primera lactancia de la vaquillona. Entre ellos pueden mencionarse:

• Menor peso al nacimiento y al destete de los terneros que provienen de vacas que sufrieron estrés calórico durante el período de seca – preparto.
• Reducción de la eficiencia de absorción de inmunoglobulinas del calostro, lo cual disminuye la tasa de supervivencia del ternero.
• Mayor probabilidad de problemas sanitarios durante la etapa de transición debido a una disminución de las defensas.
• Menor producción de leche a la primera lactancia.

Entre las estrategias que pueden aplicarse para minimizar los efectos del estrés calórico, pueden mencionarse:

• Utilización de sombras artificiales o naturales para reducir la radicación solar directa sobre los animales.
• Uso de ventiladores y aspersores para disminuir la temperatura ambiente y aumentar las pérdidas de calor por evaporación.
• Acceso a bebederos con agua fresca, limpia y abundante en cualquier momento del día.
• Sacar a pastorear temprano a los animales (salida del tambo) y en lo posible pasturas limpias de manera tal de realizar un pastoreo efectivo evitando grandes caminatas.
• Agregar agua en la ración totalmente mezclada para mantener la comida húmeda por más tiempo y estimular el consumo de los animales.
• Suministrar la comida dos veces al día, a la mañana bien temprano y a última hora de la tarde, procurando que haya comida fresca en los picos de consumo
• En caso de alimentar una vez al día hacerlo durante las últimas horas de la tarde
• Modificar la rutina de trabajo con el objetivo de evitar exponer los animales al sol. Por ejemplo, prolongar el tiempo en el corral de espera en caso de contar con sombras, ventiladores y aspersores.
• Reforzar la suplementación mineral con sodio debido al aumento de las pérdidas por saliva y a la menor actividad masticatoria. Esto es de vital importancia para mantener el rumen saludable y adecuados niveles de grasa en leche.
• Debido al estrés calórico, los partos de verano y principios de otoño suelen adelantarse. Por lo tanto, para respetar en preparto 21 días de permanencia, se debería apartar como mínimo 31 días antes de la fecha estimada de parto.
• Extremar los cuidados al momento del parto, de manera tal de asegurar la sobrevida del recién nacido.

Sin lugar a duda, mantener la producción de las vacas, la performance reproductiva y la performance de la futura progenie son desafíos claves en cualquier explotación lechera.
No obstante, es posible aplicar ciertas estrategias orientadas a favorecer el bienestar de los animales que permitirán combatir los efectos nos deseables del estrés calórico.

 



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Categoría: Ganadería

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